La incertidumbre económica y social se han convertido en un contexto permanente para el consumidor mexicano. Inflación, presión en el ingreso disponible y cambios en expectativas influyen directamente en cómo se toman decisiones de consumo.
Desde la perspectiva de la inteligencia de mercados, el reto no es predecir cuánto va a gastar el consumidor, sino entender cómo evalúa, compara y decide.

1. El consumidor redefine prioridades, no abandona el consumo
Información de INEGI muestra que el consumo privado se mantiene, pero con una recomposición clara hacia decisiones más cuidadosas. Esto impacta categorías, marcas y canales.
2. Mayor racionalidad y comparación
El consumidor dedica más tiempo a evaluar opciones, comparar precios y analizar beneficios. Las compras impulsivas disminuyen y el valor percibido se vuelve central.

3. La confianza gana peso en la decisión
En contextos inciertos, las marcas que comunican claridad, coherencia y respaldo generan mayor afinidad. La experiencia pesa tanto como el producto.
4. El valor ya no es solo precio
El consumidor busca equilibrio entre costo, calidad, durabilidad y experiencia. Las propuestas simples y transparentes reducen fricción y riesgo percibido.

¿Qué implica esto para marcas y negocios?
- ir más allá de métricas tradicionales
- identificar detonadores racionales y emocionales
- anticipar escenarios de decisión
¿Qué puede hacer SERTA por tu organización?
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- ajustar estrategias de marca
- optimizar propuestas de valor
- anticipar cambios en el comportamiento del consumidor
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Este análisis se basa en información oficial y sectorial disponible (INEGI, Banco de México, etc.), así como en patrones observados en estudios de inteligencia de mercado recientes (U&A). La evolución del consumo puede variar por sector, región y perfil de consumidor.


