Para Gen Z, “casa propia” ya no significa solo hipoteca a 30 años: significa flexibilidad, ubicación, costos claros y la posibilidad de cambiar sin quedar atrapada.
Auto, suscripción, apps y transporte público: la Gen Z no está abandonando el auto; está rediseñando cuándo, por qué y bajo qué nivel de fricción vale la pena tenerlo.