En 2026 el consumidor no está paralizado, está recalibrando.
Después de varios años de presión inflacionaria acumulada en América Latina y mercados desarrollados, la percepción económica pesa tanto como la realidad macroeconómica.
La consecuencia no es una contracción total del gasto, sino una redefinición de prioridades.
Gasto esencial vs gasto discrecional
Los datos muestran una mayor concentración del presupuesto en:
- Vivienda
- Alimentación
- Salud
- Educación
Mientras que se observa:
- Postergación en bienes durables
- Mayor análisis en entretenimiento
- Búsqueda activa de promociones
El consumidor no deja de consumir: optimiza.

Nuevos criterios de decisión
El precio ya no es el único filtro, ahora pesan más:
- Seguridad financiera
- Reputación de marca
- Transparencia
- Facilidad de cancelación o salida
Menor tolerancia al error = menor margen para promesas incumplidas.
Ajustes necesarios para las marcas
Las empresas deben:
✔ Comunicar valor más que atributos
✔ Facilitar comparación
✔ Ofrecer versiones escalables
✔ Reducir fricción en la compra
En sectores como retail, servicios financieros o vivienda, la elasticidad percibida importa más que la real.

Implicación estratégica
El consumidor cauteloso no compra menos, compra con mayor expectativa.
Y eso, cambia completamente la manera de diseñar propuestas de valor.
En SERTA analizamos estas transformaciones a partir de estudios de elasticidad, segmentación motivacional y seguimiento longitudinal de gasto.

Porque entender el contexto macro no es suficiente:
hay que entender cómo lo interpreta el consumidor.


