Según un análisis de McKinsey sobre la empresa típica del S&P 500, un aumento de 1% en el precio, si el volumen se mantiene estable, puede generar un incremento de hasta 8% en la utilidad operativa.
Ninguna otra palanca de negocio se mueve tan rápido. Pero esa cifra tiene una condición que no se cumple automáticamente: mantener el volumen.
En México, mantener el volumen ante aumentos de precio también representa un reto. Los datos más recientes muestran a un consumidor más cuidadoso con su presupuesto, pero que no necesariamente busca siempre la opción más barata.
La diferencia entre ganar margen y perder demanda está en entender cuánto valor percibe el consumidor en tu marca.

Precio y valor no son lo mismo
El precio es lo que dice la etiqueta. El valor percibido es lo que el cliente cree que recibe a cambio: calidad, confianza, conveniencia, estatus o simplemente la tranquilidad de no equivocarse.
Cuando el valor percibido justifica el precio, existe mayor espacio para que una marca cobre un premium. Cuando esa relación deja de ser favorable, aumenta la probabilidad de que el consumidor considere alternativas.
Ese punto no es igual para todas las marcas, ni para todos los segmentos, ni para todos los canales.

Lo que está pasando con el consumidor mexicano en 2026
El consumidor mexicano llega al segundo semestre de 2026 con una relación más cuidadosa con su presupuesto. En septiembre, la inflación anual se ubicó en 3.45%, mientras que la confianza del consumidor disminuyó 1.2 puntos frente a agosto, de acuerdo con datos recientes de INEGI.
Pero la presión sobre el gasto no significa que el consumidor simplemente busque el precio más bajo. Los datos más recientes de NielsenIQ muestran un comportamiento más complejo: los hogares están redefiniendo dónde ahorrar y dónde sí vale la pena pagar más.
En agosto de 2026, NIQ encontró que:
- 29% de los hogares atraviesa dificultades financieras.
- 80% afirma que será más cuidadoso con su gasto en el futuro.
- 65% prevé reducir la compra de productos caros o no esenciales.
- 35% planea elegir opciones más económicas dentro de la misma categoría.
Al mismo tiempo, el consumidor no ha abandonado la búsqueda de productos premium. En su análisis de septiembre de 2026, NIQ reporta que 54% de los consumidores está dispuesto a optar por productos premium, mientras que 68% considera que las marcas propias son una buena alternativa a las marcas de fabricantes reconocidos.
La señal es clara: el consumidor no toma todas sus decisiones de la misma manera. Puede pagar más en una categoría o producto y buscar una alternativa económica en otro. El precio importa, pero el valor que recibe a cambio también.
De hecho, un estudio de NIQ y World Data Lab publicado en agosto encontró que 58% de los consumidores dice que no le importa si compra una marca nacional o una marca propia: simplemente compra lo que necesita. Además, 69% considera que las marcas propias ofrecen una buena relación calidad-precio.
Para las marcas, esto cambia la pregunta. Ya no se trata únicamente de saber cuánto puede subir un precio, sino de entender qué tan defendible es el diferencial de precio frente a las alternativas que tiene el consumidor.

Lo que sí justifica pagar más
El consumidor no necesariamente busca siempre la opción más barata. La evidencia más reciente de NIQ muestra que 54% de los consumidores está dispuesto a optar por productos premium.
El problema aparece cuando la diferencia de precio deja de estar respaldada por una diferencia de valor percibido.
Y esa sensibilidad puede cambiar incluso dentro de una misma marca. En sus análisis de pricing, NIQ señala que la elasticidad de precio puede variar significativamente entre productos, formatos y canales, con benchmarks que muestran rangos aproximados de 1.1 a casi 2.0 para la elasticidad de precio regular.
Esto significa que no existe un único nivel de precio que funcione para toda una marca. Un aumento que un producto puede absorber con una pérdida relativamente pequeña de volumen puede generar una reacción mucho mayor en otro.
El Kantar BrandZ México 2026 ofrece otra señal interesante: 40% de las principales marcas mexicanas muestra un fuerte Pricing Power, es decir, tienen una posición que les permite entregar suficiente valor como para justificar un premium o aumentar sus márgenes.
El margen de precio de una marca no se gana con publicidad sola: se gana siendo relevante y distinta para quien compra.

Cómo se mide el punto en que el cliente cambia de opción
Fijar el precio por intuición o copiando al competidor es apostar. Existen metodologías probadas para medir la sensibilidad al precio antes de moverlo:
1. Van Westendorp (Price Sensitivity Meter).
Pregunta al consumidor a qué precio el producto le parecería tan barato que dudaría de su calidad, a qué precio sería una ganga, a qué precio empezaría a parecerle caro y a qué precio sería tan caro que no lo compraría. Las curvas de estas respuestas permiten identificar un rango de precios aceptables y distintos puntos de referencia para la decisión de precio.
2. Gabor-Granger.
Presenta el producto a distintos precios y mide la probabilidad o intención de compra en cada uno. Con estos datos puede estimarse una curva de demanda y simular qué niveles de precio podrían maximizar los ingresos bajo determinados supuestos.
3. Análisis conjunto (conjoint).
Pone el precio a competir junto con otros atributos —como marca, tamaño, presentación o beneficios— para entender cuánto pesa cada elemento en la decisión y estimar el valor relativo que los consumidores asignan a cada atributo.
Cada metodología responde una pregunta distinta. Elegir la correcta depende de la decisión que necesitas tomar: lanzar un producto, subir el precio de uno existente, optimizar su estructura de precios o defenderte de una marca propia.
Qué significa esto para tu marca
En un entorno donde el consumidor reorganiza su gasto producto por producto, subir el precio sin medir el valor percibido puede poner en riesgo la demanda por unos puntos adicionales de margen.
Y no subirlo cuando el mercado sí ofrece espacio para hacerlo también puede significar dejar utilidad en la mesa.
Con Brand Value Analysis, en SERTA analizamos el valor percibido de tu marca frente a la competencia y evaluamos la sensibilidad al precio de distintos segmentos para identificar oportunidades de precio y premiumización.
Porque la pregunta no es solamente cuánto cuesta tu producto.
Es cuánto valor reconoce el consumidor en tu marca y hasta dónde existe espacio para cobrar por él.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el valor percibido de una marca?
Es lo que el cliente cree que recibe a cambio de lo que paga. Incluye atributos funcionales, como calidad o rendimiento, y emocionales, como confianza o estatus.
¿Cómo sé si puedo subir el precio de mi producto?
Midiendo la sensibilidad al precio de tu consumidor con metodologías como Van Westendorp o Gabor-Granger antes de hacer el cambio, y comparándola con el valor que percibe frente a tus competidores.
¿Cuál es la diferencia entre Van Westendorp y Gabor-Granger?
Van Westendorp permite identificar un rango de precios aceptables a partir de la percepción del consumidor. Gabor-Granger mide cómo cambia la intención de compra ante distintos precios y permite estimar escenarios de demanda e ingreso.
¿Y el análisis conjunto?
Permite evaluar el precio junto con otros atributos del producto para entender qué elementos tienen mayor peso en la decisión y estimar el valor relativo que los consumidores asignan a cada uno.
¿Por qué no basta con revisar el precio de la competencia?
Porque un precio competitivo no necesariamente es un precio adecuado para tu marca. La disposición a pagar depende también del valor percibido, la diferenciación y las necesidades de cada segmento.
Cotiza tu estudio de precio con SERTA y descubre hasta dónde existe espacio para aumentar el precio de tu marca sin poner innecesariamente en riesgo la demanda.

Fuentes de consulta
- McKinsey & Company — análisis sobre el impacto de los cambios de precio en la utilidad operativa de una empresa típica del S&P 500, reproducido por Quirk’s, A Marketer’s Guide to Increasing Prices.
- INEGI — Índice Nacional de Precios al Consumidor, septiembre de 2026, publicado el 8 de octubre de 2026.
- INEGI — Indicador de Confianza del Consumidor, septiembre de 2026, publicado en octubre de 2026.
- NielsenIQ — El reto del presupuesto familiar: cómo compran los hogares ante una nueva realidad económica, agosto de 2026.
- NielsenIQ — Pricing Under Pressure, septiembre de 2026.
- NIQ + World Data Lab — estudio sobre marcas propias y comportamiento del consumidor, agosto de 2026.
- Kantar — BrandZ México 2026.
- Van Westendorp, P. (1976) — Price Sensitivity Meter.
- Gabor, A. y Granger, C. — metodología de medición de demanda y sensib


